No es el mundo o "la vida" un lugar en el que se entra ni del que se sale sino una silenciosa neblina que sigilosamente se tiende sobre el alma recién llegada, y la envuelve y la acoge en un abrazo intangible, con tal delicadeza que el alma muere -o se duerme-, sin darse cuenta... Soporífero somnífero. Somnolienta hipnosis. Y en su momento, cuando preparada está el alma, y sin darse cuenta, se disuelve, plácidamente. Y el alma despierta, sonriendo. Y el mundo muere, sin darse cuenta, alegre, por haber acogido y amado a un alma...

miércoles, 25 de noviembre de 2009

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